Estudiantes de Trabajo Social colaboran en proyecto comunitario medioambiental en La Pintana

Durante su práctica profesional en la DIGA de la comuna quedó evidenciado la necesidad de contar en esta unidad con trabajadores sociales que colaboren a entender los factores que inciden en la generación de microbasurales.

Ignacio Bravo, Patricia Bisnaro y Paula Avila, estás últimas estudiantes de intercambio de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, son los futuros trabajadores sociales que eligieron realizar su práctica profesional en la Dirección de Gestión Ambiental (DIGA), de La Pintana, una comuna que cuenta desde 2012 con la Certificación de Nivel de Excelencia del Ministerio del Medio Ambiente por sus programas ecológicos.

Según explica Patricia, “Existe una preocupación constante de la Municipalidad de saber ¿por qué la gente sigue botando basura en estos microbasurales ilegales? Desde aquí que surge la postulación de parte de la DIGA al Ministerio de Medio Ambiente y ahí nos integramos a colaborar en la iniciativa denominada: “Comunicación, educación y sensibilización ambiental a la comunidad sobra la separación de residuos y productos prioritarios” que tiene como objetivo reducir los microbasurales que se generan en el sector El Roble de la comuna y que se conforma de una primera instancia de sensibilización a los vecinos sobre la nueva Ley de reciclaje y los servicios que presta la DIGA y una segunda etapa en la que participan todos los vecinos en el desarrollo de actividades de concientización”.

Una de estas actividades fue la caminata por una comuna más limpia denominada “No des Vuelta el Carro, Caminemos por un Lugar Limpio” que este fin de semana se realizó en Avenida Observatorio de la comuna, sector donde la DIGA retira cerca de cinco camionadas semanales de desechos, a lo que se sumará un futuro operativo de limpieza y posteriormente un mural alusivo al tema medioambiental.

“Gracias a nuestro apoyo logramos que por ejemplo los puerta a puerta se hicieran en menos tiempo del esperado, de las respuestas de la gente surgieron otras inquietudes que desembocaron en la generación de otras actividades no planeadas en un principio, así como también, conseguimos programar dos talleres dirigidos a la comunidad de donde surgieron estas iniciativas desde la comunidad en las que colaboramos en su realización”, detalló Paula.

Cabe destacar que La Pintana, comenzó con un proyecto ecológico en 1993 cuya apuesta es un plan a largo plazo que incluye educar a los vecinos desde la primera infancia y hoy tiene una reducción del 80% de los residuos.

“Para nosotras como extranjeras de un país que también vivió en dictadura, nos llamó la atención que en una zona afectada por este hecho aún se recuerde y reconozca el trabajo del Cardenal. Si yo estudiara acá, me sentiría orgullosa por todo lo que le entregó a la sociedad chilena. Es algo con lo que no podemos ser esquivos. Me parece que a los y las estudiantes de esta Universidad le faltan espacios para recordar, reconocer y defender la memoria del proceso que hubo y el protagonismo del Cardenal”, concluyó Patricia.